Desperté,
pude ver tu rostro- insípido, incoloro, inoloro- casi inexistente.
Pensé, ¿Es
real?
-No obtuve
respuesta-
¿Es acaso
que ya no soy indispensable en tu existir?
¿Es acaso
que te has obstinado de mi voz clamante de auxilio?
Pido
piedad, pido clemencia, ante este mundo cargado de miseria.
Pido que
me auxilies de las atrocidades que viven cientos de almas vulnerables e
inocentes en este mundo existencialista.
Mi
pregunta es ¿Me escuchas?
¿Óoooo es
que haces oídos sordos?
¿Óoooo tal
vez que quieres que las cosas sucedan así?
Sin una
autorización de quien sufre, sin un permiso del pobre, del desvalido, del hambriento
y del afligido, lo haces y ya…
Mientras –aquel-
engorda, vive su vida, siempre a costa del menos…
¿A qué se
debe toda esta injusticia?
Por mi no
te preocupes, sobreviviré, preocúpate por el que se encuentra bajo mío.
Sí! Por ese
que tratan de miserable, ese desecho de la sociedad que no contribuye, preocúpate
por él, y hazlo valer, yo aún puedo darte batalla, pero ese ya está exterminado
y según tu filosofía tiene solución… así que, ¿qué esperas?